Día 1 - Primero lo primero
Lo mejor de Roma es que si tu habitación tiene una ventana que dé a la calle, podrías dedicar toda la mañana a mirar fijamente los edificios mientras ves a los romanos yendo de un lado a otro. Si no vas a hacerlo, sal de tu habitación, familiarízate con la zona y prepárate para el primero de muchos momentos de profunda respiración.
Resulta complicado y casi injusto señalar un edificio o un monumento concreto en Roma como el mejor de un conjunto sumamente impresionante. Definitivamente hay algunos más sobresalientes que otros, siendo uno de ellos el Panteón. Construido en el 27 a.C por Marco Agrippa y reconstruido más adelante en el 120 d.C. por el emperador Adriano, se trata de uno de los edificios mejor conservados de la antigua Roma y su extraordinaria cúpula se considera el logro más importante de la arquitectura romana. Con un orificio en el techo que crea un rayo de luz espectacular (siempre que las nubes no interfieren los rayos de luz) disfrutarás de un “momento” o dos estando allí.
A los italianos les gusta su vino, por lo que, como dice el dicho "Cuando estés en Roma…", disfruta de la noche con uno o dos vasos. Uno de los mejores sitios de la ciudad para hacerlo y que tampoco está lejos del Panteón, es Campo de Fiori. Se trata de una zona agradable en la que dedicar unos días a empezar a socializarse en Roma, ya que es donde se reúnen muchos romanos semana tras semana en una atmósfera relajada.
Día 2 - De paseo por la Via Appia
Una de las catedrales más espectaculares de Roma es la Basilica di San Giovanni (Basílica de San Giovanni). Del siglo XII, la catedral ha sido destruida y reconstuida varias veces, pero nada ha sido capaz de acabar con ella para siempre. Domina la Piazza di Porta San Giovanni (Plaza de la Puerta de San Giovanni) y ambos son lugares perfectos para empezar un día de turismo.
Después de visitar la Basílica, dirígete a Via Appia. En esta antigua y larga carretera encontrarás infinidad de monumentos, incluidos el Circus of Maxentius (Circo Maxentius) y las tumbas de Cecilia Metella. Si paseas con brío es posible que te encuentres con que lo habrás recorrido más rápido de lo esperado. Es un lugar fantástico para ver, por lo que saca algo de tiempo y disfruta de un café en una de las cafeterías que hay por el camino.
Las tumbas están un poco a las afueras de la ciudad, pero después de volver, visita una de las zonas de Roma más llenas de vida una vez que caiga la noche. Se trata del barrio de Testaccio. Aquí encontrarás la mayor selección de locales nocturnos de la ciudad. Desde locales alternativos a algunos de los más modernos. También en los alrededores de Testaccio puedes encontrar numerosos bares, algunos de ellos con música en vivo.
Día 3 - Asegúrate de volver
Llegados a este punto, probablemente habrás oído hablar de la Fontana de Trevi y de la leyenda que la acompaña. Dicen que si lanzas una moneda de espaldas sobre tu hombro a la fuente, no cabe duda de que regresarás a la capital italiana. Ni que decir tiene que lo hace la mayoría de los turistas que viajan a Roma, ya que la mayoría querría volver algún día.
No lejos de la Fontana de Trevi se encuentra el Foro Romano (Antigua Roma). Considerando que era el centro religioso, político y comercial de la ciudad en el pasado, tienes que usar la imaginación para entender cómo debía ser haber vivido en aquella época. Hoy en día, todo lo que queda es un montón de mármol y de columnas. Al lado también se encuentra el Monte Palatino y, el monumento más reconocible al instante de la ciudad, el Coliseo.
Si te sientes con fuerzas y quieres llegar a uno de los mejores miradores de Roma, dirige tus pasos a la Plaza de España. Si vas a pie, tendrás que pasar por la Fontana de Trevi de nuevo, así que lanza una moneda para garantizar tu regreso. La principal atracción de la plaza son los escalones españoles. En lo más alto está la iglesia de Trinta dei Monti, que se construyó en 1495. La vista de la ciudad desde allí es impresionante. Cuando hayas llegado arriba del todo, tómate un instante para recuperar el resuello, siéntate en los escalones y mira cómo se mezclan vendedores y turistas.
Muchas de las principales atracciones de Roma son más atractivas visualmente por la noche. La mejor forma de verlas todas es con una excursión. No te preocupes, acaban en algún bar de Roma (de hecho la ruta incluye 4) donde puedes recordar tu estancia en una de las ciudades más famosas del mundo. La Fontana de Trevi (sí, sí, esa fuente otra vez) es especialmente impresionante.
Día 4 - Ciudad del Vaticano
Católico o protestante, musulmán o judío... da igual la creencia que profeses, no podrás negar que la Ciudad del Vaticano es un verdadero placer. Un paseo por esta parte de Roma es fascinante y es difícil creer que el Papa siga celebrando aquí el servicio cada dos domingos.
Hay montones de cosas que hacer por la ciudad (del Vaticano), situada al oeste del centro de la ciudad. Cuando llegues, solo para captar la esencia del lugar, ve a dar un pase por a Plaza de San Pedro. Ahí es donde el Papa celebra el servicio antes miles de espectadores cada domingo y siempre está lleno de turistas esperando para entrar a la Basílica de San Pedro. Se dice que es el lugar donde se enterró al santo homónimo.
Si lo tuyo es el arte y quieres ver algunas de las mejores muestras de Roma, los Museos del Vaticano albergan las colecciones más importantes de la ciudad. Además de una tremenda colección de obras de algunos de los maestros italianos, el arte griego y egipcio también está bien representado.
No olvides que la Ciudad del Vaticano es enorme. Si tuvieras intención de verlo todo, necesitarías un día entero. No hay muchos cafés en los que tomar algo de comer, pero encontrarás algún sitio para tomar un bocado y una taza de café durante el día. Si la idea de pasar el día entero en la ciudad no te resulta demasiado atractiva, solo tienes que cruzar la carretera para llegar al Castel Sant'Angelo (Castillo de Sant'Angelo). Este majestuoso edificio sigue dominando gran parte del horizonte de Roma y, por su proximidad al Vaticano, deberías visitarlo antes de irte.
Al otro lado del río Tiber está la Piazza Navona (Plaza Navona). No te quepa duda que allí encontrarás música en vivo y actuaciones callejeras en los cafés y los bares de la plaza. Si vas a comer algo, también encontrarás restaurantes. Esta plaza no es tan animada como otras, pero, por el contrario, es muy relajante.
Día 5 - De paseo...
Comienza tu quinto día en Roma en la Piazza del Popolo (Plaza del Pueblo). Concebida en 1538 por el Papa Pablo III como punto de encuentro de caminos, hoy en día es un lugar muy frecuentado con cafeterías a ambos lados y un impresionante monumento con la forma de Porta del Poppolo (Puerta del Pueblo). Lo especialmente impresionante de esta plaza es la vista incesante de la Via del Corso. Cuando seas testigo de esta impresionante vista, te sentirás obligado a bajar por esa calle, donde puedes ver San Lorenzo in Luciana, una de las iglesias más antiguas del mundo y Palazzo di Montecitorio (Palacio de Montecitorio), sede del parlamento italiano desde 1871.
En cualquier punto de la Via del Corso, puedes tirar a la derecha y aparecer en el río Tiber. Subiendo por la orilla del río te puedes hacer una buena idea de lo que habría sido vivir en la capital italiana en la antigüedad. Todo a lo largo del río son magníficas vistas y es una buena forma de salirse de algún modo del camino trazado, especialmente después de recorrer la Via del Corso, que puede estar particularmente concurrida. Mientras recorres el río, habrá multitud de momentos en los que puedes pararte para tomar un bocado o para disfrutar de un paisaje, que por cierto son bastante abundantes. Es fácil que dediques una tarde entera a recorrer el río.
Si hay un bar en Roma que realmente es sobresaliente por su atmósfera, tiene que ser el bar del Trinity College, en Via de Collegio. "El Trinity" (como más se le conoce) suele estar lleno las siete noches de la semana, con una mezcal de turistas e italianos. Es un bar irlandés, lo que siempre es garantía de una buena noche. Además, durante los meses de verano, cuando el calor aprieta (algo que en Roma puede suceder) puedes salir a la calle, ya que es muy tranquila.