10 Motivos para perderse en Marrakech

10 Motivos para perderse en Marrakech

Marruecos, tan cerca de Europa y tan distinta. Un corto trayecto hacia el sur y, ante nosotros, un despliegue de sensaciones, un nuevo mundo de aromas, sabores, colores y exotismo. ¡El de todo un continente por descubrir! Marrakech es la capital cultural de Marruecos, la puerta del coloso Atlas y del desierto, con esas dunas doradas de ensueño por las que circulaban las caravanas de dromedarios camino de Tombuctú. Una urbe multicultural y divertida, llena de vida, un bazar sin fin.

A continuación, diez razones para perderte en su sorprendente medina, de la que no querrás salir (¡existen mil y una cosas que hacer en Marrakech!) ¿Te animas a dejarte atrapar por el embrujo de Marrakech?

 1. Jemma el-Fna, “el teatro más grande del mundo”

Jemma el-Fna

La plaza central de Marrakech, donde cada día comienza una nueva función con magos, trileros, vendedores de zumo y frutas, bailarinas de la danza del vientre, pintoras de henna, encantadores de serpientes… En ella las horas se escurren sin darte cuenta, hipnotizado por la música y vaivén del espectáculo.

2. El zoco y sus miles de tiendas

zoco

Si has logrado salir de la plaza, prepárate ahora para perderte por las laberínticas callejuelas de la medina, una sucesión de establecimientos que nunca se acaban: especias de chillones colores, un despliegue de babuchas y chilabas, última moda, bisutería arábiga, platos y cerámica pintadas a mano, comida para llevar… Todo se mezcla y todo está en venta a cambio de unos dírhams, ¡espero que se te dé bien el arte de regatear.

3. La Mezquita de la Kutubía

mezquita

Al sur de Jemaa el-Fna se encuentra la mezquita más popular de Marrakech. Del S.XII, su minarete fue tomado como modelo para construir ni más ni menos que la Giralda de Sevilla. Su interior está cerrado para no fieles de la fe coránica, pero sí que se puede pasear por sus sosegados jardines y tomar un refresco a la sombra de sus naranjos.

4. La Madraza Ali ben Yussef

Ali ben Yussef

De visita obligada es la antigua escuela coránica, erigida en el S. XIV, que llegó a ser la más importante de todo el norte de África. La decoración con reminiscencias andalusíes, las cúpulas de fantasía, el estanque central o los azulejos de colores que cubren las paredes, nos trasladarán a un cuento de príncipes y princesas, tal y como en “Las mil y una noches”.

5. El Palacio Bahia

bahia

La antigua residencia de un visir llamada la Bahia (“la Bella”) hoy es un conjunto arqueológico con inmensas terrazas desde las que contemplar la ciudad a tus pies y el Atlas como telón de fondo. Aún se conservan algunas de las estancias privadas de Bu Ahmed, varias de ellas abiertas al público, como los restos del harén, que llegaron a alojar a las 4 mujeres y 24 concubinas. Un paseo por otro siglo y otra época legendaria de Marrakech.

6. Las tumbas saadíes

tumbas

Muy próximas al palacio, las tumbas saadíes son otra reliquia del pasado imperial de la ciudad. Entre estos silenciosos muros también reluce el esplendor de los azulejos y el arte de Al-Andalus. Un consejo: si quieres verlas acude pronto, ya que se forman inmensas colas para admirar el último descanso del sultán al-Mansur y sus príncipes descendientes.

7. Las curtidurías de Marrakech

curtidurias

¿Quién no se ha sentido atraído por esas fotografías que muestran las piscinas multicolores de las curtidurías de Fez? Siendo las de Marrakech más pequeñas, no hay que perderse este curioso lugar donde trabajan el cuero. ¡Mejor acompañado de unas hojas de menta para soportar el hedor que desprenden!

8. El Jardín Majorelle

jardin

Más allá de la Medina, en la Ville Nouvelle el glamour de Yves Saint Laurent está presente en forma de plantas de los cinco continentes, que rodean a la villa azul que perteneció al diseñador francés. No dejes de asomarte al Museo de Arte Bereber: una exhibición de objetos musicales, alfombras y tejidos que te acercarán a la cultura de los “hombres libres”, que aún hoy habitan el Magreb.

Gracias a Tracy Hunter por su imagen en Flickr bajo la licencia Creative Commons. 

9. Sabor a Marrakech: gastronomía marroquí

gastronomia

Una sopa espesa y deliciosa llamada harira para superar el frío de las noches en el desierto. Un tajine de pollo  cocinado al estilo tradicional, en una especie de “ovni” de barro. Un cous cous con verduras y frutos secos. Dulces elaborados con miel, dátiles, almendras. Todo un sinfín de sabores que hay que disfrutar si se va a Marruecos. ¿Dónde? En cualquier terraza de las que rodean la plaza o abajo, entre la multitud, si se quiere una experiencia más auténtica y mucho más económica.

10. Atardecer en Jemma el-Fna

Nada mejor que terminar la jornada contemplando el atardecer en el Café de Francia, con un té a la menta, mientras se van prendiendo las luces de los puestos de comida callejera de Jemma el-Fna y desde las mezquitas llaman a la oración. La pura magia de la gran Marrakech.

atardecer

Sobre la autora: 

Patricia Rojas es la autora del blog de viajes, Crónicas de una cosmopolilla. ¡Sigue sus aventuras en Twitter y Facebook!

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