Cómo las amistades que hacemos viajando pueden transformarnos

Cómo las amistades que hacemos viajando pueden transformarnos

Las amistades que hacemos viajando son un tipo de relaciones muy particulares: cortas, avispadas, intensas, profundas y transformadoras. Estas relaciones que creamos cuando viajamos aparecen de la nada y nos cambian, y de repente e inevitablemente nos dejan de nuevo tan rápidamente como aparecieron.

Soy una viajante/nómada, construyendo mi camino alrededor del mundo con mi blog, así que he vivido en persona este tipo de amistades que se han cruzado en mi rumbo. Las he observado, la manera en la que llegan, sus increíbles beneficios y su parte más dura también. Creo que este tipo de relaciones son una de las mejores cosas que tiene viajar.

hacer amistades mientras viajas

Fuerte amistad en Berlín, Alemania

¿Qué es una amistad de viaje exactamente? Es una amistad que aparece cuando estás viajando en los mismos lugares que otra persona. Un completo desconocido, normalmente de un país diferente en el que tu creciste y que se convierte rápidamente en tu amigo mientras los dos os encontráis en el mismo lugar. Si estás dispuesto a hacer el trabajo para mantener estas amistades vivas, estas amistades pueden durar más que tu viaje.

¿Cómo sabes si has creado una amistad de viaje? Un síntoma común: llamas a casa y no puedes evitar hablar durante los primeros 20 minutos de tu nueva mejor amiga Alessia de Italia la cual está compartiendo dormitorio contigo y lo raro que es lo bien que os lleváis conociéndoos de tan poco tiempo; o tu increíble exótica nueva amiga de Holanda, Jessica, que vive en Tailandia, ha estado en 15 países en lo que va de año y te está enseñando todo acerca del baile sagrado. Este es el comportamiento clásico cuándo se hacen amistades de viaje. Es casi como enamorarse, te arrastra y te hace ver las cosas con una luz totalmente nueva, en colores vivos, así que es difícil no hablar de él o ella con entusiasmo.

Viajar y hacer amigos en el camino

Acabo de acordarme de un ejemplo clásico en el que aparece de la nada una amistad viajera. Viviendo en Ubud, estaba comiendo con un amigo y vi a una chica con un vestido precioso. Le comenté a mi amigo cuánto me gustaba ese vestido que llevaba la chica y él inmediatamente la llamó para que viniese a hablar con nosotros, para avergonzarme. Todos estuvimos hablando y yo acabé dándole a la chica mi dirección de email y ella me mandó un correo pero yo había escrito mi dirección mal y ¡nunca recibí su email! No pensé sobre ello hasta la semana siguiente cuándo fui a yoga, a mi estudio favorito y allí estaba ella, justo detrás de mí. Las dos pensamos que fue una situación bastante graciosa, estaba claro que teníamos que volver a vernos. Desde entonces nos vemos de vez en cuando en Ubud. Ella me enseñó su mundo – tenía la misma edad que yo, nació en Holanda, estaba viviendo en Asia desde hacía años, viendo cómo la vida cambiaba poco a poco. Eso significaba trabajar solo cuando aparecía la oportunidad, enfocada en su crecimiento personal, felicidad, creatividad y libertad. No puedo decir lo que yo le cambié o influí pero sí puedo decir que ella impartió en mí el sentido de que esa libertad y tipo de vida era posible, algo que desde entonces siempre llevo conmigo.

hacer amigos en los viajes

Amigas de viaje en Phnom Penh, Camboya

Otra amistad que encontré viajando apareció en Phnom Penh, Camboya. Yo acababa de llegar allí, en un país totalmente desconocido yo sola. No tenía un lugar donde dormir o nadie con quien quedar durante los primeros 10 días de mi viaje. Una amiga de mi ciudad siempre me dijo que debía conocer a su amiga Jane que estaba muy a menudo en Phnom Penh. Cuando le dije a mi amiga que había llegado a Camboya, ella en seguida nos puso en contacto. Jane y yo nos hicimos amigas en un momento, ella en seguida me presentó a sus amigos en la ciudad y me enseñó su particular Phnom Penh y su Camboya. Me enseñó una manera muy local de la vida en la ciudad: mercados, peluquerías, tiendas de ropa étnicas, templos. Además, era una chica con el mismo sentido de independencia y ganas de ver el mundo que yo. Desde que nos conocimos hemos estado muy cercanas, hemos trabajado juntas e incluso conseguimos reunirnos después de conocernos en Phnom Penh.

Al principio de comenzar a viajar sola, no pensaba que fuese tan fácil encontrar tan buenos amigos en mi camino. Necesitas ser abierto a estas personas nuevas que entran en tu vida, y eso es algo que yo he tenido que aprender. Estos amigos no van a ser iguales a los amigos que dejaste en casa. Al principio de conoceros puede que no piensen que seas una persona divertida o interesante, vas a tener que enseñarles quién eres, dar tu opinión y ser valiente, pero eso es todo parte del proceso. El mejor consejo que yo puedo dar, es que simplemente digas “Hola” a cualquiera que se cruce en tu camino. Cuándo descargues tu mochila en el dormitorio de tu hostel, ármate de coraje y di “Hola” mientras miras alrededor del dormitorio; preséntate y diles de dónde eres, pregúntales lo mismo a ellos. Cuando vayas a desayunar, siéntate en una mesa con desconocidos di “Hola, ¿qué tal?” a cualquiera que te cruce la mirada. Si ves a alguien en tu hostel con un vestido que te gusta, leyendo un libro que tú has leído, mirando un mapa de la ciudad con la misma expresión perdida que tú usaste cuando miraste el mapa por primera vez, di algo. Estos pequeños momentos del principio son los que tienes que aprovechar.

viajar y hacer amigos

En un barco con nuevos amigos durante mi cumpleaños en Copenhague

Los beneficios de una amistad viajera son muchos y muy variados. Desde pasar tiempo con uno u otro, conseguir una ventana a una nueva cultura, tener siempre un amigo al que visitar en su país de origen, disfrutar de la afinidad que compartís al querer conocer el mundo. También puedes ser tú mismo en cualquier punto de la relación; ellos no tienen ni idea de quién eres, eres libre de ser tú mismo. Estas relaciones nos permiten cambiar nuestras únicas perspectivas e ideas y de esta manera podemos siempre aprender algo nuevo.

hacer amigos por el mundo

Picnic con amigos en las afueras de Berlín (Alemania) en un bosque

Sin embargo, la naturaleza de estas amistades, es que tristemente deben acabar, o, al menos, su intensidad será mucho menor. ¿Cómo puedes mantener una relación cuándo no vives en el mismo país, compartís un dormitorio en un hostel, os prestáis dinero, escaláis montañas al amanecer o compartís un tuk tuk juntos? Recomiendo organizar llamadas por Skype, organizar viajes juntos, mandar un email con las cosas divertidas que recuerdas de tu viaje. A pesar de todo e inevitablemente, debes admitir que no será lo mismo, tendrás que dejarlo ir, pero quédate con esos momentos muy especiales que compartisteis juntos y las cosas que aprendisteis el uno del otro.

¡Queremos escuchar VUESTRAS historias de viajes inspiradoras! Comparte tus recuerdos en los comentarios que puedes dejar debajo para aparecer en nuestro próximo blog post 🙂

Por Katie McNoulty

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One Response to “Cómo las amistades que hacemos viajando pueden transformarnos”

  1. ME FASCINA 🚎 VIAJAR, Y SINCERAMENTE ESOS AMIGOS 💞 ESPONTÁNEOS Y FUGACES. PERO QUE DEJAN HUELLA 🐾 EN TU VIDA SIN INCREÍBLES YA LO HE VIVIDO Y ES UNA EXPERIENCIA MUY GRATA.☺ GRACIAS POR ÉSTE DETALLE 👍

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