Cómo viajar me ayudó a cambiar mis hábitos de consumo y a ahorrar más

Cómo viajar me ayudó a cambiar mis hábitos de consumo y a ahorrar más

Parece contradictorio decir que un viaje me ayudó a tener más conciencia de mis gastos. Viajar tiene un significado distinto para cada persona, y la percepción de las experiencias de cada uno nunca son iguales. En mi caso, aprendí mucho cuando me propuse cumplir mis objetivos financieros.

Sabemos que el dinero es importante para emprender un viaje y disfrutarlo, pero lo que muchas personas no saben es que necesitamos mucho menos de lo que pensamos para explorar el mundo.

Los viajes son siempre una oportunidad para observar y experimentar diferentes estilos de vida. Y de paso mejorar la manera de administrar el dinero. ¿Te apetece saber algunos de mis trucos esenciales para ahorrar un poco más?

La importancia de planificar el dinero

Planificación y viaje son dos palabras que van de la mano y la diferencia se nota cuando se utilizan en conjunto. Sea cual sea la moneda del país que visites, definir los valores de cambio, saber cuánto dinero necesitas y cuánto tienes ahorrado ya es un buen comienzo.

El simple hecho de saber que iba a emprender un viaje largo ya me hizo recortar mis gastos diarios sin pensarlo incluso un año antes de mi fecha de partida. ¿Salir a bares y a restaurantes? Sólo de vez en cuando. Todo se volvió más planificado y controlado; empecé a llevarme tuppers y analizaba todo gasto que pudiera ser recortado.

Una meta se conquista a partir de pequeñas acciones y etapas. Por eso, ¡espabila! De nada sirve ponerse metas si no estás dispuesto a alcanzarlas. Crear listas y utilizar una agenda son maneras úiles para organizarse.

¿Lo necesito?

Seguramente no. Conforme mi viaje se iba acercando, me empecé a organizar la maleta. La duda era siempre la misma: “¿qué me llevo y qué no? ¿Qué necesito comprar? ¿Qué cosas no encontraré fácilmente?”. Mi consejo: lleva sólo lo esencial.

En este momento es bueno enterarte del clima que encontrarás en la época que viajes. Es mucho más fácil preparar una maleta cuando sabes más o menos qué situaciones climáticas te encontrarás.

El concepto de armario-cápsula te puede ser muy útil en este momento lleno de incertidumbres. La idea consiste en llevarte una cantidad limitada de prendas – alrededor de 33 piezas, incluyendo ropa y zapatos – que combinen entre ellas y con las que puedas hacer combinaciones diferentes. Lo mejor es que no necesitas (y no debes) comprar nada nuevo para tener muchos outfits variados.

Llevarse un kit de emergencia y de “porsiacasos” siempre es importante, pero ten cuidado de llevarte demasiadas cosas. Puede ser que ya tengas todo lo que necesitas en casa. Llévate el mínimo de medicamentos, sólo los necesarios. Yo pequé de precavida y acabé gastando demasiado dinero. Al final del viaje me quedaban muchas medicinas, casi todas caducadas.

Cambio de moneda, tasas y otras sorpresas

A nadie le gustan las tasas, las cotizaciones ni los cambios de valores inesperados. Como es imposible dejar de cambiar de moneda ni comprar un seguro de viaje, no lo dejes para última hora. En cuanto compré el billete de avión me encargué de ello.

Investiga a fondo: tanto en internet como en agencias de viajes y de cambio de moneda de tu ciudad. Entérate de todos los detalles posibles para evitar imprevistos. Prepara tu seguro de viaje, cambia un poco de dinero para no llegar a tu destino con las manos vacías y llévate el resto del dinero en una tarjeta de prepago.

De esta forma, el riesgo de acabar perdiendo dinero es menor. Y nunca, nunca, jamás de los jamases lleves dinero o documentación importante en la maleta que facturarás. A veces nos distraemos y nos olvidamos de que pasaremos algunas horas sin ella. Lleva todo lo esencial en tu bolsa de mano y, si puedes, en otra bolsa pequeña que puedas esconder debajo de la ropa.

¡Cuidado con lo que parece barato!

Lo sé, es muy divertido llegar a un lugar nuevo con infinitas tiendas que venden objetos bonitos, ropa diferente, dispositivos electrónicos, comida, accesorios… Hay mucha novedad al alcance.

Y frente a todo esto surge el impulso de comprar todo lo que pasa por delante. Y es todavía peor si no conoces la moneda con la que estás comprando, ya que muchas cosas pueden parecer más baratas que en euros.

Yo misma acabé gastando dinero en cosas que ni necesitaba ni me gustaban tanto y las olvidé hasta unos meses más tarde mientras me hacía las maletas para volver a casa. A muchos de los amigos que hice por el camino les pasó lo mismo: gastaron demasiado en tiendas y mercadillos y acabaron arrepentidos.

Más cosas significan maletas más pesadas, más cargos de equipaje y menos dinero para otros viajes. Aprendí que no necesito comprar todo lo que veo solo por estar en otro país y porque no lo volveré a encontrar en otro sitio. Puede que haya cosas que valen la pena, pero no todas. Por eso hay que pensar bien antes de ir tirando el dinero por ahí.

Buscando formas de ahorrar

Basta una rápida búsqueda en Google para encontrar muchos consejos sobre cómo ahorrar durante un viaje. Cocinar y comer más en el hostel, repetir los restaurantes que sabes que son baratos y comprar en supermercados son algunas de las alternativas para gastar menos en comida.

Evitar gastos innecesarios con botellas de agua y snacks también marca la diferencia. Ten siempre a mano una botella reutilizable e intenta no comprar aperitivos innecesarios.

Otra buena forma de ahorrar es trabajar en otro país, aunque sea fuera de tu ámbito profesional. Si tienes pensado hacer un viaje largo, seguro que puedes conseguir trabajar unas horas a la semana. Cuando estuve en Irlanda trabajé en una cafetería y en un restaurante. Además de mejorar mi comprensión del complicado acento irlandés y conocer a mucha gente, pude ahorrar dinero extra para viajes que no tenía planeados.

Hostels para o melhor custo-benefício

Goodmorning Lisbon Hostel

Da mucho miedo ir a otro país y no saber bien cómo será el bhttps://www.brazilian.hostelworld.com/hosteldetails.php/Goodmorning-Lisbon-Hostel/Lisboa/59901arrio y las calles en las que te alojarás. Pasé por esto cada vez que llegaba a un nuevo lugar. El alojamiento siempre es lo que más pesa en nuestro bolsillo y en algunas ciudades puede ser extremadamente caro.

Fue viajando que descubrí cómo son los hostels realmente – lugares donde se puede descansar, darse un relajante baño, cocinar como en casa y conocer a nuevas personas. Cada hostel tiene su propia personalidad que lo hace diferente y especial.

Siempre que cambiaba de ciudad investigaba todo tipo de alojamiento posible y al final los hostels siempre ganaban en términos de precio y beneficio. Si no sabes hablar la lengua del lugar que visitarás no te preocupes, puedes reservar en español online.

Administrar cada pequeño gasto

Adquirir el hábito de controlar nuestra economía no es siempre tarea fácil. Por eso tómate un rato cada día para repasar tus cuentas, sobre todo si estás comprando con una moneda que no conoces tan bien.

Al principio puede que cueste un poco, pero verás que merece la pena y al final lo haces sin pensar. Crear hojas de cálculo, anotar lo que gastas en un pequeño cuaderno o utilizar apps financieras puede evitar imprevistos y te ayudará a crear una conciencia ahorradora.

De esta forma podrás estimar la cantidad máxima que te puedes gastar por día, un presupuesto que puede incluir comidas, transporte, alojamiento y pequeñas compras. Eres tú quien define qué es prioritario.

Las experiencias valen más la pena

Mentiría si dijera que no me gusta comprar cosas bonitas o útiles para mí o para regalárselo a alguien durante mis viajes. Los souvenirs están totalmente permitidos siempre y cuando sea una compra bien pensada.

Sin embargo, reflexionar sobre el presente, el aquí y ahora, puede ayudarte a invertir más en experiencias y paseos que en cosas materiales. Por ejemplo, si estás en un lugar lejano y no sabes cuándo volverás a estar allí, tal vez intenta disfrutar más del momento, conocer lugares y personas locales o otros viajeros. Es una experiencia que merece más la pena que hacer cola en una tienda.

Mercadillos y tiendas existen en más rincones del mundo. La cultura y la atmósfera son cosas propias de cada lugar. Aprovecha lo que es singular: entérate de los festivos y participa en festividades locales, que normalmente son gratuitas y te ayudan a aprender cosas del lugar que estás visitando.

A viagem acaba, mas o aprendizado fica

Puedo decir que incluso antes de comenzar el viaje ya tenía la impresión de que algunas cosas iban a cambiar. Por eso, decidí ir con el corazón y la mente abiertos para lo que viniera. Por el camino tuve que lidiar con algunas sorpresas desagradables. Los gastos imprevistos existen, por eso es necesario estar bien preparado.

Está claro que en mi gran viaje he aprendido muchísimo y hoy me siento mucho más segura para el próximo. Pero nada me ha enseñado tanto como el día en que llegué a casa. Una vez allí vi cómo mi vida podía ser diferente incluso estando en una rutina que ya conocía muy bien.

Hoy me lo pienso dos veces antes de hacer cualquier compra y tengo una relación más tranquila y sana con mis finanzas. Esto me anima a ahorrar un poco más siempre que sea posible, para así empezar un nuevo viaje con nuevas experiencias.

Viajar ayuda a replantearnos nuestro estilo de vida

Pasar algún tiempo en un lugar lejos de lo que estamos acostumbrados ayuda a replantearnos nuestros hábitos de consumo y a consumir de una manera más consciente.

Hoy llevo conmigo algunos de los hábitos que he adquirido viajando. Dejé el transporte privado poco a poco y pasé a utilizar más el transporte público, a la vez que empecé a dividir los recibos de la compra y otros gastos. También comencé a cocinar más en casa y a repensar mi consumo de ropa, zapatos y objetos de una manera global.

Al final aprendí que todo se basa en elecciones. Siempre habrá las que quedarán atrás. Elegir también es renunciar. Viajar me enseñó y me sigue enseñando mucho sobre el desapego de lo que es efímero. Las cosas tienen valor, pero las experiencias no caducan y estarán siempre en nuestra memoria.

📚 Sobre la Autora 📚

Verônica Motti es brasileña, trabaja en marketing digital y cree en la escritura como una forma de expresarse, trasmitir amor y compartir experiencias. Después de viajar durante un año por Europa y Asia, decidió tener menos cosas y hacer más. Mantente al día de sus aventuras en su Instagram.

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Sobre el autor

Mariona Valencia

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