Las 12 cosas indispensables que hacer en Florencia

Las 12 cosas indispensables que hacer en Florencia

Han pasado más de 5 años desde mi experiencia Erasmus en Florencia, la capital de la Toscana, en Italia, y todavía me invade la nostalgia cuando alguien la menciona o me topo con una foto del lugar. Y es que Firenze (su nombre en italiano) deja una huella imborrable en el corazón de todos los que en alguna ocasión hemos paseado por sus calles y nos hemos embriagado de su ambiente único. Mires donde mires verás arte, edificios históricos, iglesias únicas… No en vano fue donde el escritor francés conocido como Stendhal experimentó su famosa indisposición, un cuadro de mareos, agotamiento y taquicardia conocido como El Síndrome de Stendhal que vendría producido por un empacho de arte. Una especie de saturación emocional por estar expuesto a mucha belleza en un corto espacio de tiempo que se manifiesta con síntomas físicos.

Florencia tiene tantísimo por ver y disfrutar que ni en toda una vida alcanzaríamos a verlo todo, pero ya que tuve la suerte de pasar allí varios meses de mi vida voy a contarte unas cuantas cosas que no puedes dejar de hacer si visitas la Ciudad del Arte. Y no te preocupes, que combinaremos las visitas “obligadas” con planes más alternativos ¡para evitar que colapses por exceso de arte!

1. Piazza del Duomo

¿Qué tal si empezamos por una de las estampas más famosas de Florencia? Sí, ¡hablamos de la Piazza del Duomo!

Está dominada por su inmensa catedral, Santa Maria del Fiore, conocida también como Il Duomo y sin duda uno de los lugares imprescindibles que ver en Florencia, además de un auténtico icono de la ciudad.

Las colas de turistas que esperan visitar alguno de sus atractivos, quienes la cruzan paseando y se detienen a hacerse un selfie con la imponente fachada de mármol del Duomo detrás y los fiaccherai que esperan con sus carruajes tirados por caballos que algún turista quiera montar llenan la plaza de vida.

Frente a la catedral encontramos el Battistero, que también merece una visita. Era el sitio donde antiguamente se bautizaba a todos los cristianos de la ciudad (de ahí su nombre). Fíjate bien en uno de sus tres accesos, el de las puertas conocidas como “La Puerta del Paraíso”, ¡una verdadera joya! Aunque se trata de una réplica, porque cuando las puertas originales empezaron a mostrar signos de deterioro las trasladaron a un lugar donde poder conservarlas como es debido.

Y al lado del Duomo, el impresionante Campanile di Giotto, una especie de torre destinada a albergar las campanas que, como se solía hacer en Italia, se construyó en un edificio a parte de la iglesia para evitar que las vibraciones pudieran dañarla.

2. Piazza della Signoria

📷: Dim 7

Desde la Plaza del Duomo bajamos por Via dei Calzaiuoli, una calle comercial muy animada, hasta llegar a la Piazza de la Signoria, que se considera la más importante de la ciudad y que, debo confesar, es mi favorita.

Esta plaza alberga el Palazzo Vecchio, un edificio histórico precioso con una torre de 94 metros de altura conocida como Torre di Arnolfo. El Palazzo Vecchio se puede (y se debe) visitar, ya que a parte del edificio en si, muy bien restaurado y conservado, alberga un museo. Hoy en día es también la sede del Ayuntamiento de la ciudad.

Pero en la Piazza della Signoria encontramos muchos atractivos turísticos más, como la réplica del increíble David de Michelangelo o la Fontana di Nettuno, que fue la primera fuente pública de la ciudad y está formada por un impresionante conjunto de estatuas dominado por Neptuno, el Dios romano del Mar y de las Aguas. Fue obra de Bartolomeo Ammanatti.

Y llegamos a uno de mis rincones favoritos de la ciudad, la Loggia dei Lanzi. Se trata de un pórtico precioso de estilo gótico que se construyó para albergar asambleas y ceremonias y terminó convirtiéndose en un museo al aire libre por el conjunto de esculturas allí expuestas. La más importante es, sin duda, el Perseo de Cellini, en la que se representa el mito griego en el que este personaje corta la cabeza de la Medusa. Se dice que esta estatua esconde un autoretrato del propio autor (fíjate en la nuca de Perseo).

Una cosa que solía hacer cuando vivía en Florencia era sentarme en la loggia y observar a mi alrededor, empaparme del ambiente mientras admiraba las estatuas. Pese a lo terrible del mito que representa, reconozco que una de mis favoritas es El Rapto de las Sabinas, de Giambologna, que está pensada para ser admirada desde cualquier perspectiva.

3. Gastronomía

📷@biancagroenen

Llegamos a la parte preferida de muchos: ¡el capítulo de la comida! Y es que ya sabes que en Italia el comer bien es casi una religión, ¡y Florencia no es ninguna excepción!

No puedes dejar de probar la bistecca alla fiorentina, un solomillo de ternera parecido al chuletón gallego que preparan de una forma muy especial. Eso sí, organízate para compartirlo con tus compañeros de viaje, ¡porque estamos hablando de 1kg de carne!

Una buena idea si vais justos de tiempo y queréis comer bueno, bonito y barato es comprar un trozo de pizza al taglio o acercaros a un diminuto local llamado All’antico Vinaio, en Via dei Neri, donde por unos 5€ podréis haceros con unas schiacciate (una especie de bocadillo) que nunca más olvidaréis. Eso sí, cuidado con sentarse en cualquier rincón de la calle a coméroslo: ¡os podrían multar! Es mejor comer mientras camináis o buscar un sitio adecuado para pararos.

En Florencia también son muy comunes los aperitivi. Antes de cenar, la gente se reúne con los amigos en algunos bares donde puedes pedir una bebida por entre 6 y 8€ (ya que estás allí, te recomendamos que pruebes el Aperol Spritz) y servirte libremente del buffet de comida que tienen disponible. ¡Es una buena ocasión para probar diferentes platos!

Y, por supuesto, no puedes dejar de probar las pizzas y la pasta italiana. Un buen sitio donde hacerlo es en Mostodolce, una pequeña birrería situada en Via Nazionale (cerca de la estación de tren) donde podrás disfrutar de una comida tradicional y casera riquísima acompañada de cerveza artesana.

Tampoco te puedes ir de Florencia sin haberte comido un buen helado. Una de las heladerías más famosas es La Carraia, que tiene varios locales en el centro storico. ¡Lo dificil será elegir el sabor!

4. Ponte Vecchio

📷Tord Sollie 

Le toca el turno a otro de los iconos de esta ciudad: ni más ni menos que el Ponte Vecchio. Se trata del puente más antiguo de Europa y es muy curioso admirar como las casas y locales que lo ocupan (en su mayoría negocios de oro y joyería) sobresalen por la parte trasera, quedando colgados sobre el río Arno. Al parecer fue el único puente de la ciudad que sobrevivió a las bombas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Por desgracia, a este puente llegó también la costumbre de enganchar candados que simbolizan el amor de las parejas que los cuelgan, pero por favor, ¡no lo hagáis! Es una práctica que daña el puente y cuesta dinero a la ciudad porque hay que irlos retirando constantemente.

En lugar de eso fíjate en la parte superior de las tiendas que llenan el puente: verás unas ventanas que lo recorren. Se trata del Corredor Vasariano, un pasadizo que enlaza el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti, al otro lado del río. Fue diseñado para que los Medici pudieran llegar de un lado a otro sin mezclarse con la gente de la ciudad en un momento de la historia en el que habían perdido algo de popularidad.

Una buena idea para conseguir la foto más clásica de Firenze es admirar el Ponte Vecchio desde su puente vecino, el de Santa Trinità.

5. Oltrarno

Y ya que mencionamos el Palazzo Pitti, que también fue residencia de los Medici, pasemos al otro lado del río, una zona también conocida como el Oltrarno. Allí podremos visitar este imponente Palazzo, descansar un rato tendidos al Sol en la plaza que lo precede mientras admiramos su fachada, y pasear por los barrios más bohemios de Florencia (Borgo San Frediano y Santo Spirito), llenos de tiendas, galerías y talleres de artistas.

Es también en esta zona donde están situados los Jardines de Bóboli, un oasis verde dentro de la ciudad ideal para pasear, descansar y enterarnos de más cosas sobre la historia de los Medici. Estos preciosos jardines son ni más ni menos que 45.000 metros cuadrados llenos de senderos a través de una cuidada vegetación, estátuas de mármol, fuentes, pérgolas, varias grutas, ¡e incluso un pequeño lago! Hay que pagar entrada pero merece la pena.

6. Café y Piazza della Repubblica

Cansados, ¿verdad? Mejor paramos a tomar un café. Un buen sitio donde hacerlo es en Café Concerto Pazskowski, uno de los establecimientos más antiguos de la ciudad y que se sitúa en la Piazza della Repubblica. Merece la pena tomarlo en las mesas exteriores, admirando la plaza y su famoso tiovivo. Según la hora que sea puede que tengamos la suerte de presenciar uno de los mini conciertos de música en vivo que el propio establecimiento organiza.

Un buen truco para que la visita salga más económica es entrar al local, pedir el café (o cualquiera de sus deliciosas pastas) en la barra y llevarlo tú mismo a la mesa exterior, porque si te sientas directamente y pides que te lo traigan te cobrarán el servicio (y no es barato). Ya que entras, aprovecha para admirar el interior del local, punto de encuentro de referencia para infinidad de intelectuales florentinos o de paso por Florencia en su época dorada. ¡Ay, si las paredes pudieran hablar…!

7. Mercados

¿Te apetece comprar algún recuerdo de la capital de la Toscana? Te recomiendo que lo hagas en cualquiera de sus mercados. Uno de los más famosos es el de San Lorenzo, donde podrás comprar souvenirs y productos típicos, como la artesanía de piel, en los puestos que se montan en las calles colindantes todos los días excepto los lunes, o bien entrar al edificio del Mercado y aprovechar para comprar comida en sus puestos o cenar en sus establecimientos.

Otro mercado que no te puedes perder es el Mercato Nuovo, también conocido como el del Porcellino por albergar una famosa escultura de bronce que representa un jabalí. Esta escultura, que en realidad es una fuente (pues de la boca del animal sale un chorrito de agua), es “la Fontana di Trevi” de los florentinos, ya que existe la leyenda de que es capaz de conceder deseos a cambio de monedas. Tienes que frotar la moneda contra el hocico del animal mientras pides tu deseo y soltarla. Por cierto, si la moneda se cuela por la rendija ¡significa que volverás a Florencia!

8. Vistas desde las alturas

Ya hemos pateado buena parte del centro storico de la ciudad (que es Patrimonio de la Humanidad, por cierto), pero ¿qué tal un poco de perspectiva? Florencia tiene algunos puntos clave que te permitirán verla desde las alturas.

Uno de ellos es la cúpula del Duomo, diseñada por Brunelleschi. Puedes subir a admirar la vista, ¡pero debes ir preparado para subir sus 436 escalones! También puedes acceder a lo más alto del Campanile di Giotto (414 escalones), pero mi estampa favorita es la que nos ofrece el mirador del Piazzale Michelangelo, al otro lado del río.

Este mirador es un punto ideal para ver salir o ponerse el Sol sobre la ciudad. Si lo haces a primera hora de la mañana estarás muy tranquilo, prácticamente solo, pero merece la pena acercarse allí a media tarde y sentarse en sus escaleras a disfrutar de la vista amenizada por los músicos en directo que cada tarde actúan en el lugar. La experiencia resulta en un momento mágico de comunión entre todos los presentes y de conectar con uno mismo a la vez. ¡No me hago responsable de las lágrimas de emoción que puedan surgir!

9. Museos

📷Joshua Earle

Bueno, ¿de verdad pensabas que me iba a olvidar de las más importantes obras de arte que se encuentran en la ciudad? No puedes dejar de ver la Galería de los Ufizzi, donde encontramos una de las mayores y más importantes colecciones de arte del mundo. Da Vinci, Botticelli, Michelangelo, Raffaello, Tiziano… Tan imprescindible como impresionante. Te recomiendo que hagas una visita guiada ¡para no perder detalle!

Y, por supuesto, no te puedes marchar de Florencia sin admirar en persona su habitante más bello: el David de Miguel Ángel. El original se encuentra en la Galleria dell’Accademia y, aunque alberga otras muchas obras importantes, solo por esta escultura ya merece la pena visitarla. Siéntate en el banco alrededor del David, sin prisa, y tómate tu tiempo para observarlo. ¡Es tan perfecto que incluso parece que respire!

10. Arte callejero y rincones de la ciudad

📷@artsmutt

Pero el de los museos y galerías no es el único arte que encontramos en Florencia. La ciudad está llena de arte callejero, y a medida que caminamos por ella tendremos la oportunidad de comprar láminas y lienzos de artistas que muestran sus obras parados en la calle, admirar a los pintores que reproducen cuadros famosos pintando el suelo con tizas de colores, y divertirnos localizando la obra de uno de los artistas callejeros más famosos de la ciudad, Clet Abraham. Clet ha reinventado las señales de tráfico de Florencia añadiéndoles elementos que les aportan un toque de humor, ¡a cuál más original!

Esta ciudad tiene un encanto tan particular que tan solo andar por sus calles ya es toda una experiencia, pero si además visitas algunos rincones clave (fuera del circuito turístico) te enamoras sin remedio del lugar. Uno de ellos es la Piazza della Santissima Anunziata, donde si te sitúas mirando en dirección a Via dei Servi obtendrás una estampa digna del mejor de los posts en Instagram, pues la cúpula del Duomo se alza sobre las casas de estética típica florentina. Puedes elegir incluir en la imagen o no la escultura ecuestre que domina la plaza.

Y hablando de la cúpula del Duomo, es interesante entrar al recinto de Le Oblate (en Via dell’Oriuolo), un antiguo convento que alberga una biblioteca y una cafetería desde la que podrás admirarla face-to-face mientras saboreas un buen cappuccino.

11. Santa Croce

Mención a parte merece la iglesia de Santa Croce, que es ni más ni menos que donde Stendhal experimentó su famoso Síndrome. Esta importante iglesia franciscana, preciosa tanto por dentro como por fuera y símbolo del arte florentino, alberga las tumbas de Miguel Ángel, Galileo, Dante Alighieri y Maquiavelo, entre muchos otros personajes importantísimos; y también la capilla Pazzi, otra maravillosa obra de Brunelleschi.

La plaza homónima a la iglesia, muy extensa, de forma rectangular y siempre llena de vida, es un buen lugar donde sentarse y dejarse empapar por el ambiente de la ciudad, ya sea en la escalinata delante de la chiesa o en uno de los bancos que rodean la parte central de la plaza, admirando su fachada.

12. Un paseo por la toscana

📷: @guidocarol

Y, por supuesto, no puedes irte de este increíble lugar sin salir de la ciudad y descubrir la Toscana más rural. Cualquier pueblecito donde quieras parar te transportará a un mundo de colores tostados y verdes, comida deliciosa, calles adoquinadas y vistas espectaculares, pero te recomiendo especialmente visitar San Gimignano, Lucca y Siena (donde cada verano se realiza el Paglio, una competición a caballo entre distritos que mantiene la tradición original). También puedes visitar Pisa y su famosa torre inclinada, aunque la ciudad no tiene mucho más que ofrecer.

📚 Sobre la autora 📚

Mariona Sanz (Barcelona, 1989) Periodista y escritora mediterránea en Laponia. Viajo lento y escribo sobre Sostenibilidad, Turismo Responsable y Crecimiento Personal. Me encantan los animales, caminar por la naturaleza y leer junto al fuego. IG @sanzmerions / marionasanz.com.

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Sobre el autor

Mariona Valencia

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