Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas… ¡también viajando!

Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas… ¡también viajando!

Seguro que te suena, ya que su popularidad se ha disparado en los últimos años. Hygge, pronunciado más o menos como “jugga”, es la palabra escandinava de moda y no tiene traducción en nuestro idioma.

Pero ¿qué es el hygge? Podemos decir que este concepto tiene que ver con una actitud, una forma de entender la vida valorando las pequeñas cosas y disfrutando del momento y de la compañía (sea la de otros o la de uno mismo).

Hygge es la paz mental que sientes en un momento de desconexión, de confort, cuando te olvidas de los problemas y eres capaz de valorar un rato agradable. Un buen ejemplo de hygge podría ser lo que solemos llamar “una tarde de mantita y sofá”. Pero entonces, ¿cómo es posible aplicar a los viajes una cosa tan casera como este plan típico del domingo por la tarde?

📷 @miquel_such

¡Viaja hygge!

Buscando inspiración para este artículo en otros blogs de viaje me he dado cuenta de que el hygge se suele mencionar como excusa para animarte a visitar Dinamarca, y más concretamente su capital, Copenhaguen, ya que se dice que es allí donde esta idea se empezó a representar con una palabra concreta. Y claro que merece muchísimo la pena y que es un país que respira hygge por los cuatro costados, pero no es imprescindible viajar allí para descubrirlo. El hygge puede estar en todos tus viajes, es tu actitud. El hygge, en tus viajes, lo pones tú.

A decir verdad, es probable que lleves practicando el modo de viaje hygge durante toda tu vida sin saberlo. Como comentábamos, el hygge es apreciar el bienestar que nos regalan los pequeños placeres, ser consciente de un momento. ¿Y cuándo nos es más fácil estar presentes que cuando estamos viajando, lejos de nuestro estresante día a día?

Por si sigues sin verlo claro, aquí tienes algunos ejemplos y consejos para llenar tus viajes de hygge y encontrar la felicidad en las pequeñas cosas.

1. No hay nada imprescindible, ¡fluye!

Uno de los “errores” más comunes que cometemos a la hora de viajar es visitar los museos, monumentos o lugares de interés más típicos de un sitio porque hay que verlos, y no porque nos apetezca realmente dedicar horas de nuestro viaje a esas visitas. ¿Cuántas veces habremos visto a otros turistas estresados y casi enfadados, intentando reunir a sus compañeros de viaje delante de un lugar icónico para conseguir la foto de rigor? ¿Cuántas veces hemos sido nosotros quienes han vivido con ansiedad, como si fuera imprescindible, el conseguir una foto en un sitio determinado mientras viajábamos?

El problema que acarrea esta actitud es que cuando el día de mañana pensemos en ese lugar, el recuerdo que nos vendrá a la cabeza será el de un momento negativo que no llegamos a disfrutar. Es mucho mejor fluir y ver solamente lo que te apetezca, sin sentirte mal o culpable por no ver todos los sitios que la guía de viaje marca como “imprescindibles”.

📷 @miquel_such

2. Ponte cómodo

El confort es uno de los puntos clave del hygge. Por muy consciente que trates de ser de un momento único, es dificil quedarte con un buen recuerdo de un sitio que conociste muerto de frío o con los pies doloridos. Así que asegúrate de irte de viaje con ropa adecuada a la temperatura del lugar que vayas a visitar, y que te resulte cómoda y a tu medida. Para viajar, además, lo mejor es olvidarse de los tacones y llevar calzado cómodo, aunque no sea tan estético. ¡Piensa que lo que te hará salir mejor en las fotos no es que vayas más o menos fashion, sino la sonrisa sincera de alguien que está disfrutando verdaderamente de ese momento!

También puedes investigar las costumbres del lugar a la hora de relajarse. En el caso de los países nórdicos, por ejemplo, suelen alternar ratos de sauna con el frío del exterior, sometiendo el cuerpo a unos cambios de temperatura que te dejan una sensación increíblemente relajante.

3. Aparca el móvil

Durante tu viaje, haz cosas porque a ti te apetecen, no para mostrarlas en Instagram. Además, tus amigos o tu madre pueden esperar a que llegues a casa para contarles todas las anécdotas del día, ¡no hace falta retransmitírselas en directo a través de WhatsApp!

Levanta la cabeza de la pantalla, suelta el móvil y mira a tu alrededor, porque este momento no va a repetirse.

4. Ser consciente del momento presente

Sentarte en un rincón con vistas a pintar la luz de un atardecer, pasar un rato tranquilo tomándote un café en silencio mientras observas a la gente de tu alrededor o entablar conversación con una persona local a la que veas inmersa en su actividad cotidiana, interesándote por lo que hace, pueden convertirse en momentos muy hygge.

Al final es tan sencillo como ser consciente de lo único y especial de ese momento y tratar de registrar la sensación de paz que nos proporciona, para que se convierta en un recuerdo de los que te arranca una sonrisa.

📷 @miquel_such

5. Comparte con locales y otros viajeros

Una cosa muy hygge es compartir buenos ratos con amigos o familiares con quienes tengamos afinidad. De hecho, en los países escandinavos, de donde es originario este concepto, lo habitual es reunirse en grupos pequeños en las casas particulares, más que ir a un bar a tomar algo. De esta forma se consigue un ambiente más íntimo y relajado, además de poder crear una atmósfera a vuestro gusto con velas, luces y comida casera.

Durante el viaje, la sala común de tu hostel puede convertirse en tu refugio hygge en tu destino. Acomódate en el rincón que más te guste e invita a un té o chocolate caliente a quienes estén por allí. Podéis compartir impresiones, anécdotas o consejos sobre la ciudad que estéis visitando, contaros cosas de vuestros respectivos lugares de origen o poner música al momento ayudándoos de la guitarra que suele haber en la mayoría de hostels. ¡Recuerda dejar a un lado temas polémicos para evitar discusiones que puedan romper la armonía del momento!

6. Impregna todo el viaje de energía hygge

El hygge en tu viaje puede empezar incluso antes de salir de casa. Coge tu guía de viaje, tu iPad o tu portátil e instálate en el sillón más cómodo de tu casa para preparar la escapada con tu manta favorita y una iluminación adecuada para crear una atmósfera de tranquilidad, con luces bajas y alguna vela.

Por otro lado, durante el viaje puedes disfrutar de un buen té o infusión, taza de chocolate o café caliente preparados al estilo tradicional del lugar donde te encuentres. El único requisito para que esta bebida te proporcione un momento hygge es que tiene que calmar y relajar, ayudarte a poner tu mente en blanco.

7. Pasea, incluso si hace frío

Salir a dar una vuelta por una zona poco transitada puede convertirse en un momentazo hygge, ¡incluso si hay nieve! Cuando tengas frío vuelve a tu alojamiento y serás recibido por la sensación del hygge al abrir la puerta de tu estancia calefactada.

¡A por un 2019 lleno de viajes hygge!

📷 @miquel_such

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📚Sobre la autora 📚

Mariona Sanz

Mariona Sanz (Barcelona,1989). Periodista y escritora mediterránea. Viajo lento y escribo sobre desarrollo personal, educación emocional y feminismo. Sobre mi mesa, ahora mismo, dos proyectos: el documental Voices of Skjálfandi y MarionaSanz.com. Instagram @sanzmerions

 

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Sobre el autor

Mariona Valencia

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