✨¿Qué son las 7 maravillas del mundo?✨

✨¿Qué son las 7 maravillas del mundo?✨

Las 7 maravillas del mundo son edificios casi legendarios que han marcado el alma del hombre, calando incluso en su lenguaje. Esta clasificación reconoce las proezas técnicas del mundo antiguo, así como las construcciones del hombre dotadas de una belleza o de una grandeza impresionante que impregna el imaginario de los hombres de una fascinación que perdura aún en la actualidad. He aquí sus historias:

1. La Gran Pirámide de Guiza

Empezamos con la estrella de las 7 maravillas del mundo, dado que es la única que todavía se tiene en pie y que aún podemos admirar. Además, también es la pirámide más grande de todas con sus 150 metros de altura. Y por este motivo, le damos el premio a “la mejor maravilla del mundo” a los egipcios, pues ha resistido el paso del tiempo con dignidad (¡tomad nota, griegos!).

La Gran Pirámide de Guiza es también la mas alta de la necrópolis de Guiza, y reina en medio de sus hermanas menores y de su amiga la Esfinge. En el interior, se encuentran cámaras, pasadizos y muchos interrogantes para los egiptólogos. En efecto, la pirámide fecha de aproximadamente 2600 a.C. y se supone que es la tumba del faraón Keops. Pero, dada la edad del monumento, es bastante complicado encontrar escritos que corroboren ciertas teorías.

A pesar de su fama, la pirámide todavía esconde muchos misterios y preguntas sin responder. ¿Hay cámaras escondidas dentro de la pirámide? ¿Cómo fue construida exactamente? ¿Cuándo fue construida? Y, sobre todo, ¿por qué invirtieron tanto esfuerzo en ella?

Entre las teorías más extravagantes encontramos: una intervención de los extraterrestres, un empujoncito de los mitológicos habitantes de la Atlántida o de una civilización super desarrollada desaparecida, la existencia de cámaras secretas selladas o bien la función de la pirámide sería en realidad una bomba hidráulica o una central de producción de alguna clase de energía.

¡Descubre los misterios de las pirámides!

2. Los Jardines Colgantes de Babilonia

Hoy en día aún es difícil afirmar que estos increíbles jardines hayan existido. Las fuentes que los describen son poco fiables, la maravilla más misteriosa de todas es también la más mágica.  Los jardines habrían sido construidos por Nabucodonosor II, cuya esposa Amitys sentía nostalgia de su tierra. La pobre estaba desolada en medio del desierto en Babilonia, siendo ella originaria de Media, una región montañosa del actual Iran.

No es fácil hacerse una idea precisa de los jardines. Reposarían encima de una estructura de arcos, columnas y bóvedas seguramente organizados en forma de escalera. También se supone que había canales atravesando los arcos para regar las plantas. En todo caso, la idea que nos hacemos hoy en día de los Jardines de Babilonia es la de una visión de cuento de hadas y lo poco que se sabe no hace más que añadirles encanto, secretismo y romanticismo.

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3. La Estatua de Zeus en Olimpia

La célebre estatua de Zeus fue concebida y construida en la misma Olimpia por el arquitecto Fidias, alrededor del año 436 a.C. En la época, Olimpia estaba ganando popularidad y renombre gracias a sus famosos Juegos Olímpicos y era normal rendir un homenaje particular al dios protector de la ciudad bautizando una inmensa estatua en su honor.

Nuestro amigo Fidias no se andaba con pequeñeces. La estatua, de 13 metros de altura, estaba compuesta de marfil (el cuerpo) y oro (en la barba, el cabello y el vestido). Además, Zeus estaba peinado con una corona de olivo de plata, símbolo de su poder, y sostenía en su mano derecha una estatua de la diosa de la victoria, Niké y en su mano izquierda un cetro coronado por un águila. También llevaba un colorido abrigo muy decorado. ¡Unas gafas de sol y lo hubieras confundido con 50 Cent!

Según el historiador latino Tito Livio, un general romano se habría “emocionado hasta el fondo de su alma como si hubiera visto a Dios en persona” después de contemplar la estatua. Por otro lado, Dion de Prusia escribió que una sola mirada a la estatua haría olvidar todos los problemas humanos. Podríamos llegar a la conclusión de que la estatua emitía efectos relajantes…

No se sabe mucho las circunstancias por las que fue destruida. Sin embargo, sobrevivió a la locura del Emperador Romano Calígula, que quería poner su cabeza sobre la obra en lugar de la de Zeus. La teoría más probable es que, cuando los dioses griegos fueron sustituidos por los romanos cristianos, la estatua fue transportada hasta Constantinopla para unirse una colección privada y desapareció en un incendio en el año 461.

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4. El Templo de Artemisa en Éfeso

El templo de Artemisa es sin duda el edificio de esta lista que más ha sufrido. En primer lugar, el templo fue erigido en Éfeso, Turquía, alrededor del VIII a.C., pero cuando hablamos de la maravilla del mundo nos referimos a sus dos reencarnaciones siguientes. Este templo original fue destruido por una inundación que marcó el principio de una larga serie de sucesos.

La segunda versión del Templo, llamada arcaica, fue construida alrededor del 550 a.C. por Creso, un hombre muy rico. Aparentemente destacaba por su decoración, en la cual había Amazonas, un mito local. En el 356 a.C. fue destruido por Erostrato, que lo incendió porque quería hacerse famoso. ¿Por qué no? En todo caso, fue torturado y asesinado, y se creó una ley que prohibía pronunciar su nombre.

20 años más tarde, Alejandro Magno desembarcó y encargó la construcción de un nuevo templo en el mismo lugar que los templos precedentes (el inundado y el incendiado). Este nuevo templo helenístico destacaba por la belleza de las tantas esculturas que lo decoraban, así como las numerosas obras de artistas célebres.

Pero esta edad de oro duró muy poco. Muy pronto Nerón, el emperador pirómano, saqueó el templo de Artemisa y lo despojó de un buen número de obras de arte para hacer crecer su orgullo y su reputación. En 265 fue atacado por los Godos, volvieron a saquearlo. El edificio fue entonces sacudido por varios terremotos antes de ser propiamente destruido por una muchedumbre dirigida por San Juan Crisóstomo. Como anécdota se pueden admirar trozos de columnas del templo de Artemisa sobre la mezquita de Santa Sofía en Estambul que fueron recicladas en el momento de la destrucción del templo: nada se pierde, nada se crea, todo se transforma. 😉

¡Intenta encontrar las ruinas en la iglesia de Santa Sofía!

5. El Mausoleo de Halicarnaso

El Mausoleo de Halicarnaso estaba antaño situado en la ciudad homónima, al sudoeste de Turquía, donde actualmente está Bodrum. Su historia está vinculada al destino de Mausoleo, un sarán persa que murió en 353 a.C. Su esposa y hermana, Artemisa II (si, aquí todo queda en familia) hizo erigir en su honor una inmensa tumba que fue llamada igual que su ocupante. Qué romántico… Hoy en día, el término mausoleo forma parte de nuestro lenguaje y designa una sepultura de grandes dimensiones.

La construcción del mausoleo finalizó en 350 a.C. y su belleza, así como sus impresionantes dimensiones, lo diferenciarían de los monumentos contemporáneos, lo que explica porqué se encuentra en la lista de las siete maravillas del mundo antiguo. 50 metros de altura, frisos de varios centenares de metros, todo ello coronado por estatuas colosales y soportado por 36 columnas: el edificio, según las descripciones de la época, merecía sin ninguna duda su lugar en el panteón de las obras de arte hechas por el Hombre.

El mausoleo aguantó hasta la edad media, cuando, por falta de mantenimiento, empezó a decaer. El golpe de gracia se lo dieron los Hospitalarios, que utilizaron sus piedras para construir el castillo de San Pedro. Gracias chicos.

¡Viaja por Turquía!

6. El Coloso de Rodas

¡Otra estatua gigante! Os preguntareis si era algo normal entre los griegos… ¡y no lo sabéis vosotros bien! En efecto, el Coloso fue encargado para celebrar el dios tutelar de la ciudad, Helios, el dios del sol. En esa época donde construir estatuas para presumir estaba de moda, Rodas era conocida por sus bellas estatuas y no le gustaba dejar a Olimpia con el premio a la estatua más swag de la antigua Grecia.

Y los de Rodas no hacían las cosas a medias. Su coloso medía 32 metros – ¡toma esa Olimpia! – lo que es, no solo impresionante, sino una proeza técnica destacable para la época y que justifica sin duda alguna el lugar de esta obra en la lista de las maravillas del mundo. De hecho, ¡el Coloso de Rodas, terminado en 280 a.C., medía mas o menos lo mismo que la estatua de la libertad!

La estatua representaba la imagen de Helios, el dios del sol y protector de la ciudad. Rodas acababa de salir victoriosa después de un año resistiendo asaltos y decidieron erigir una estatua titánica del dios del sol para agradecerle su ayuda. En las ilustraciones se la ve presidiendo la entrada al puerto (lo que sería, en principio, imposible científicamente). La estatua era de bronce y representaba a Helios prácticamente desnudo, coronado por los rayos de su astro fetiche y llevando una antorcha… ¿os recuerda a algo? Sí, el Coloso fue una fuente de inspiración cuando Gustave Eiffel concibió la Estatua de la Libertad.

Aunque el Coloso de Rodas debió ser sin duda un espectáculo para la vista, duró más bien poco. Desapareció en un terremoto 60 años después de su construcción. Hicieron falta 12 años para construirla y el escultor, Cares de Lindos, no vio su obra terminada porque se suicidó durante su construcción creyendo que había encontrado un error en sus cálculos… total para nada.

¡Toma el sol en Rodas!

7. El Faro de Alejandría

Al igual que con el Mausoleo de Halicarnaso, le debemos a este edificio la palabra “faro”. De hecho, el Faro de Alejandría fue erigido en la isla de Faros de donde deriva el nombre. También se trata de uno de los primeros edificios de este tipo.

El cometido del faro es simple: llamar la atención. Con una altura de 135 metros y tres plantas (una base cuadrada un centro octogonal y una cima cilíndrica), el faro fue tan conocido en el mundo antiguo que se encontraron vasijas con dibujos del mismo en Afganistán.

El faro fue encargado por Ptolomeo I aproximadamente en el 299 a.C. para representar la grandeza de Alejandría, ya conocida entonces por su biblioteca y por abrigar la tumba de Alejandro Magno. También se dice que se construyó en la isla de Faros por la costumbre de sus habitantes de atraer a los barcos y saquearlos. El faro también servía para hacer llegar los barcos a buen puerto (en sentido literal y figurado).

Después de varios terremotos, el faro quedó destruido. A finales del siglo XV la destrucción del edificio concluyó con la decisión de construir una ciudad amurallada sobre el lugar donde se encontraba el faro. Recientemente se han organizado diversas búsquedas para encontrar las ruinas del faro y aprender más sobre este monumento casi legendario.

¡Canta con las sirenas del puerto de Alejandría!

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Sobre el autor

Claudia Merlo

Corsican storyteller with a London fixation. You'll find me in a bookshop, spending money I don't have, at a concert in a sweaty venue or booking a spontaneous trip after two pints at the pub. Find me on instagram @bigsmokeblackbird

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