Cómo sobrevivir a la regla mientras viajas

Cómo sobrevivir a la regla mientras viajas

Te levantas tarde, has dormido más de lo normal y aun así te sientes cansada. Sientes las piernas fatigadas, como si hubieses corrido media maratón en sueños. Al poner el cuerpo a 90º sientes el pinchazo y te das cuenta de lo que está pasando. Lo habías olvidado. Cuando estás de viaje el tiempo pasa diferente y poco importa si es miércoles o sábado, o si es día 1 o día 23. Pero hoy tu menstruación ha llegado, y lo ha hecho en este día que sigues sin saber qué día es.

Así que te duchas (con un poco de suerte con agua caliente) y aprovechas para lavar a mano las braguitas, antes de que la mancha roja se seque y quede como prueba eterna de este día. Hoy quizás tengas un problema porque te va a tocar encontrar un lugar donde puedas hervir agua para esterilizar tu copa o hacer una peregrinación por las pequeñas tiendas y las escasas farmacias de este pueblo donde te encuentras, que no solo es pequeño si no que, además, está en medio de la nada, en medio de estas recónditas montañas.

Terminas de vestirte mientras piensas en estos pasados días, en las ganas que tenías ayer por la noche de ese helado de chocolate por el que caminaste durante casi 40 minutos sin éxito y en el chocolate shake vietnamita que conseguiste como sustitutivo.

Tus cambios de humor, los ahora sí los ahora no. Las ganas de bajar el ritmo que tenías y de no tener que cambiar de hostel, de volver a empacar y desempacar la vida que llevas en tu mochila. Esas ganas de estar quieta, de tirarte en la cama a ver una película. Y entonces piensas que quizás hoy sí, que hoy es uno de esos días en los que solo tienes ganas de yacer en la cama abrazada por las ásperas sábanas mientras ves una película de animación.

Suerte que no te toca moverte hoy, que no tienes que coger un autobús de larga distancia ni conducir la moto por estas pequeñas carreteras. Que no tienes que tomar un tren ni salir a la ruta a hacer autostop, que la regla ha elegido un buen día para llamar a la puerta y decir “estoy aquí”. Es uno de esos días del viaje que vas a aprovechar para lavar la ropa, para escribir las experiencias de los últimos días en tu diario, para pasar las fotos y para echarle fuego al teléfono y mandar decenas de audios a tus amigas y a tu familia en WhatsApp.

Así que te tomas la mañana con calma: desayunas tranquilamente y te pones a escribir, a hacer tus cosas. A dedicarte el día a ti misma, como una oda. A entender que, especialmente cuando viajas, a veces necesitas ese tiempo, esa calma. Aprender a reconocer cuándo tu cuerpo te habla, cuándo necesitas parar, cuándo no te sientes con el ánimo de lanzarte a la ruta a por la próxima aventura. Y si tu ánimo hoy es como una montaña rusa, permitirte también disfrutarla. Y si tu cuerpo no se siente bien, darle los mimos que necesita. Darte el espacio, disfrutarlo.

Situaciones que vivirás con la regla mientras viajas

Estoy segura de que, si algún momento viajando te ha bajado la regla, has vivido alguna situación similar. Quizás a ti te duela no solo el estómago, sino también el pecho o la cabeza. Quizás tú no sientas las piernas cansadas o quizás te duelan los riñones, pero estoy segura de que, si has hecho algún viaje de larga duración, alguna vez te has enfrentado a una situación similar.

A esa sensación de bajón los días de la regla y los días previos, cuando sientes que las ganas de seguir viajando se esfuman y de pronto te sientes triste y cansada, con ese malestar que te da ganas de ver una serie en Netflix y de tener el cariño de los tuyos alrededor. Esa mezcla de sensaciones que, en más o menos medida, casi todas sentimos una vez al mes.

Y puede que, especialmente si viajas por otro continente o por países asiáticos o hasta por África, te hayas enfrentado a la dificultad de encontrar una caja de tampones o de compresas como las que estás acostumbrada. Quizás hayas tenido que recorrer calles desconocidas entrando en todas las tienditas y farmacias con la foto de un tampón en la pantalla del móvil (sí, situaciones extremas requieren medidas extremas 😂).

Y puede que hayas tenido suerte y que hayas encontrado tu método habitual o puede que, como yo hace un par de semanas, te hayas visto en la situación de que en ese pequeño pueblo en el que estabas no había nada similar y te las hayas tenido que arreglar.

5 consejos para sobrevivir a la regla en un viaje largo

Por eso, para prevenir este tipo de situaciones cuando viajas, aquí te dejo algunos consejos que no está de más tener en cuenta sobre todo si te vas de viaje largo o si vas a algún país con una cultura que no te es afín y donde es probable que tengas que lidiar con algunas de estas situaciones.

1. La copa menstrual:

¿Conoces o has probado alguna vez la copa menstrual? Este maravilloso invento llegó a mi vida hace casi 5 años y no solo me ha sacado de muchos apuros a lo largo de mis viajes, sino que además me ha ayudado a ahorrar bastante dinero y ha disminuido a cero la cantidad de residuos que produzco en cada una de mis menstruaciones, por no hablar de la sequedad vaginal y esa desagradable sensación que me producían los tampones el último día de la regla, cuando ya no tengo mucho flujo y el tampón no se empapa completamente y por tanto es molesto extraerlo.

Por si aún no la conoces, la copa menstrual es una pequeña copa de silicona hipoalergénica que se introduce en la vagina. Ésta hace un pequeño vacío que evita pérdidas y recoge la sangre almacenándola dentro. Funciona como un tampón, hay que cambiarla aproximadamente cada 8 horas y, cuando te la quitas, tiras la sangre del interior, la enjuagas con agua y la vuelves a introducir.

Antes de cada periodo hay que esterilizarla. Puedes hacerlo en agua hirviendo o metiéndola en el microondas en una taza llena de agua durante unos 3 o 5 minutos. También puedes llevarte un esterilizador que puedes usar para esterilizar la copa en el microondas o para poner en él pastillas esterilizadoras. Otra opción es limpiarla con alcohol.

Si vas de viaje y no estás segura de que puedas acceder a un microondas o a algún lugar donde puedas hervir la copa (como yo ahora mismo) la opción más práctica son las pastillas esterilizadoras.

Y sí, si nunca la has probado, puede que te parezca raro, pero créeme, es muy cómoda, segura, barata, ecológica y, si vas a hacer un viaje largo, te sacará de muchos apuros, por no decir que no ocupada nada (sobre todo si viajas con una plegable, como yo). Así que, personalmente, para mí es la mejor opción si estás pensando en irte de viaje. 

2. Las compresas de tela:

Otra opción para poder ser autosuficiente cuando viajas y no estar volviéndote loca para comprar productos desechables son las compresas de tela. También ocupan poquísimo, las puedes llevar en el neceser o en una bolsita de tela y son cómodas y ecológicas.

La mayor pega es que se tienen que lavar a mano después de cada uso, y esto puede ser un poco complicado cuando estás de excursion o en según qué baños. Puedes simplemente guardarlas en una bolsa de plástico para que no traspase la sangre y lavarlas más tarde, pero costará más quitarles las manchas.

3. Lleva siempre algún método encima para las emergencias:

Uses el método que uses, siempre está bien tener alguna compresa o un tampón de emergencia. Puede que la regla te pille en mitad de una excursión, en la cima de una montaña, en una ruta larga de autobús o en cualquier otro lugar donde quizás no dispongas de un baño en condiciones para lavarte las manos o lavar la copa. Puede que ese día no tengas tus compresas de tela a mano. Así que una buena idea es llevar siempre un tampón o una compresa extra en tu mochila de mano, tu bolso o tu riñonera. Así si la regla llega de improviso siempre tendrás un método de emergencia.

4. Métodos anticonceptivos:

Si, como yo, eres de las que usa métodos anticonceptivos para controlar tu regla, para evitar quistes o para poder tener relaciones con tu pareja, comprobarás que, en ocasiones, encontrar los mismos métodos anticonceptivos en el otro lado del mundo puede ser un problema. No en todos los países podrás conseguir tu marca de anticonceptivos habitual y en algunos ni siquiera los encontrarás.

Por eso, si usas métodos anticonceptivos y te estás planteando hacer un viaje largo, el método anticonceptivo que más fácil te resultará encontrar en el extranjero es la pastilla, puesto que, aunque no encuentres tu marca habitual, puedes utilizar otras marcas locales que tengan la misma composición.

Por ejemplo, este último año yo he estado usando el aro. Antes de empezar el viaje me planteé comprar un par de aros extra para poder usarlos al menos durante dos meses, pero el problema es que se deben conservar a menos de 30 grados y aquí en Asia, donde estoy viajando, la temperatura muchas veces supera esa cifra. Así que decidí viajar sin ellos e intentar encontrarlos aquí. Grave error. Me recorrí las farmacias con una foto en el teléfono y lo máximo que conseguí encontrar fue una pastilla para el día después, que no es lo que necesitaba.

En cambio cuando usaba pastillas, aunque nunca conseguí encontrar la misma marca, podía preguntar por el compuesto y conseguir otras marcas con la misma composición. Así que si tú también usas el aro o algún método similar y te estás planteando hacer un viaje largo, mi recomendación es que te pases a las pastillas antes de empezar el viaje. 

5. Las apps para la regla:

Otra recomendación tanto si vas a hacer un viaje largo como en tu vida normal, es el uso de apps para la regla. Yo hace menos de un año que he empezado a usar una de ellas y la verdad es que es una gran ayuda no solo para saber qué día del mes te va a bajar la regla, sino también para aprender a reconocer a qué se debe ese cambio de humor que, al menos a mí, me llega la semana previa a la regla. ¡Ah! Y para sentirte menos culpable al saber a qué se deben tus ganas de chocolate 😉

Desde que uso este tipo de aplicaciones he aprendido a reconocer mejor el porqué de mis estados de ánimo, mis caprichos, esos días en los que no tengo ganas de nada y esos otros en los que me siento capaz de comerme el mundo.

Estas aplicaciones también son muy útiles para poder planificar tu viaje teniendo en cuenta qué día del ciclo te va mejor. Si quieres hacer una excursión, por ejemplo, pero sabes que te va a bajar la regla en dos días, puede que prefieras cambiar las fechas.

Hay un montón de aplicaciones para la regla. Mi favorita es Clue, sencilla, práctica, con las justas y necesarias opciones, con recordatorios y sin flores ni gatitos ni un montón de rosa alrededor. Otras opciones son Flo, Mi Calendario (en la cual un gatito te habla y pregunta), Ovuview o Petal, entre muchas otras.

Así que ya sabes, sea cual sea el método que uses, trata de llevar siempre un método de emergencia, usa apps para poder planificar tu viaje en función de tus reglas y, sobre todo, cuando éstas vengan, no maldigas al mundo por haber nacido mujer. Permítete disfrutar esos días con la calma que se merecen. Cuídate y mímate.

A veces cuando viajamos queremos ver y explorar tantas cosas que no nos damos el tiempo necesario. No disfrutamos de tiempo a solas, no nos cuidamos. Por eso, la regla es una buena oportunidad de mimarte al menos un par de días al mes, de tomarte el viaje con calma, de explorar tus emociones y sensaciones y aprender a disfrutarlas, aunque te sientas triste, aunque te duela el pecho, aunque estés cansada y sientas fatiga en las piernas.

Aprovecha esos días para descansar y aprende a disfrutarlos. Úsalos para escribir, para quedarte en el hostel rellenando tu cuaderno de viajes, para regalarte un masaje. Porque no, no es como suele decir mi madre que “nos ponemos malas una vez al mes”. Estamos muy buenas siempre, con la regla o sin ella. Y gracias a la regla, limpiamos nuestro cuerpo, así que aprovecha esos días para limpiar tu energía, para recargarla, para entender tus emociones y respetarlas, para disfrutarlas y que esos días en los que te baja, no sean la maldición que te toca vivir una vez al mes, sino esos días en los que el cuerpo te recuerda que te toca cuidarte, quererte, respetarte y, sobre todo, mimarte. ❤

📚 Sobre la autora e ilustradora 📚

Andrea Bergareche es creativa de profesión y viajera por vocación. En 2012 se fue por primera vez sola a México, a hacer un año de intercambio de su carrera de artes y desde entonces se enganchó a viajar. En 2015 emprendió su primer viaje largo en solitario como mochilera. Un viaje que en un principio iba a durar dos meses y que terminó durando siete y en el que fue desde Argentina hasta a Colombia sola y a dedo, tatuando y pintando mientras tanto.

Desde entonces no ha dejado de viajar. En su blog Lápiz Nómada anima a las mujeres a viajar solas y a hacerlo con creatividad. Puedes seguir sus próximos viajes en Facebook, Instagram y Twitter.

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Sobre el autor

Mariona Valencia

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